Mol, life and so on

domingo, noviembre 20, 2005

Lo que no se da, se pierde




Recuerdo que hace mil años, en las paredes de la parroquia, colgamos un cartel donde esa frase aparecía dibujada en muchos colores: LO QUE NO SE DA, SE PIERDE. Queríamos recaudar dinero para contribuir a un proyecto de Manos Unidas en Ecuador (creo), y nos agarramos a lo que, según creo, era un lema de Teresa de Calcuta.

Desde entonces, ha pasado mucho tiempo. Perdí mi carácter abnegado, mi deseo de cambiar el mundo, mis férreas creencias... y me convertí en un hombre dogmatofágico, alejado de todo ese mundillo teatrero de la fe que es la iglesia, y olvidé por completo la aseveración del cartel.

Hasta que hace unos días, con motivo de la explosión que le ha costado la vida a varios miembros de una misma familia en Tarragona, vi fotos y titulares en la prensa donde un hombre, destrozado por el dolor, nos animaba a no ser parco en agradecimientos hacia nuestros seres queridos: a decirles cuánto los queremos, cuánto los necesitamos. A darles todos los achuchones y abrazos del mundo. También todos los besos, "porque -decía él- los que no se dan, se pierden". Este señor, para empezar, ya no podría acariciar más el pelo de su esposa, ni embriagarse con la sonrisa de sus dos hijos pequeños, literalmente destrozados por una puta bombona de gas.

"Qué asco de mundo", volví a pensar -supongo- con mi optimismo habitual cuando vi el percal en las páginas del Diario. Y pasé a la siguiente noticia. Hasta hoy.

Chema llevaba tiempo diciéndome que quería ver Yossie & Jagger, una peli israelí centrada en la historia de dos soldados que se aman. En principio me dejé llevar por el típico morbo que siempre busco en una trama de este tipo: soldados, homosexualidad... y sionismo. ¡Puff, qué mezcla! Además, el nombre me sonaba a Pixie & Dixie, así que me imaginaba a los dos muchachos corriendo por la franja de Gaza mientras un palestino con malas pulgas los perseguía, escoba en mano, diciéndoles "no escaparéis, marrditos judíos", "corre Yossi", "ya voy, Jagger", y todo eso.

Sin embargo, y pese a la lentitud de la trama, me ha sabido a poco. Porque es una historia muy humana, en primer lugar, donde se muestra que el amor brota en los rincones más insospechados y bajo la forma menos ortodoxa. Y porque he visto muchos aspectos en la vida de ambos protagonistas aplicables a mi propia trayectoria: uno era sensible, cariñoso y extrovertido; el otro, más marcial, seriote y frío.

Uno quería más, el otro abogaba por ir más despacio; ambos se querían, ambos tenían planes. Pero uno necesitaba oír "te quiero", y el otro no estaba aún por la labor. ¿Cuestión de carácter, de prioridades? Qué más da, cada uno es como es. Aunque de repente llega la muerte, en su estado más cruel y cuando menos se la espera. Uno la espicha en los brazos del otro, que entonces sí empezó a decir "te quiero" y a romper barreras, aunque ya era tarde. Al final, durante el velatorio, actores y espectadores descubrimos qué poco interés mostramos por los rasgos más humanos de quienes nos rodean. Por esas pequeñas cosas que son la sal de la vida.

Yo hubiera escrito un final alternativo: ambos se escapan, mandan el ejército al carajo sublime y se largan, en primera estancia, a un local de ambiente de Tel Aviv, para bailar, beber y besarse; luego, a un buen hotel con cama king size; por último, y antes de que los busquen por prófugos, a una playa fina como el Lido veneciano, o cutre de dolor como Torremolinos. El caso es que en mi final se largan, se besan, se miran, se quieren, se hartan de follar y viven a tope los tres días que estamos de paso por estos lares. Y se lo dicen todo: lo bueno, lo malo, lo mundano; lo que se quieren, lo poco que se soportan en ocasiones, o lo magnífico que es Netol para limpiar plata macarra.

Se ve que el director sabe mejor que yo de qué va esto de la vida, y tiene clarito que muchas veces, tal vez demasiadas, nos vamos guardándonos para nosotros las cuatro piezas del mejor tesoro que el ser humano puede ofrecer: que son su sonrisa, su mirada, una palabra de aliento y una mano tendida. Si no las damos, las perderemos sin remedio. Así son las cosas. Y para ver un caso práctico, ahí están los pobres Yossi y Jagger.

6 Comentarios:

  • Jaja!! ke risa con lo de "maRRRRditos! :D Me gusta más tu final alternativo, lo de un pub gay en Tel Aviv..¡Qué le den a la guerra y a vivir el amor ke la vida son two days! :p

    Kiss!!

    Por Blogger Sonybabe, a las 1:58 p. m.  

  • Mmm que bonito post...

    Voto por tu final alternativo y hasta me ha dado para recoger una frase para mi "quien dijo".. Lo que aprende una.. ;)


    un abrazo.

    Por Anonymous Medea, a las 6:10 p. m.  

  • Yo también me sumo al voto de tu final. ¿Hemos cambiado el diseño? ¿el de la foto eres tu? Me gustas. Muy bueno lo de Pixie & Dixie, me los imaginaba según leía. Es verdad que "las cuatro piezas del mejor tesoro del ser humano" las guardamos mucho más de lo que deberíamos pero los buenos propósitos los empezamos y luego, por alguna razón que se me escapa, los volvemos a guardar. Besos

    Por Anonymous María, a las 11:53 p. m.  

  • Como esto siga así, a ver con quién puñetas invado yo la Franja de Gaza.

    Firmado: Ariel Sharon

    Ji, ji

    Por Anonymous Anónimo, a las 1:40 p. m.  

  • Carlitos, perdona que te conteste aquí a la pregunta que me has hecho, pero por si no volvías a leer la respuesta, te comento: Mi cambio de trabajo paradito otra vez y para variar. No sé ni que pensar. Ahora parece que no es el momento, luego vendrá otra excusa y así seguimos, aunque lo intento llevar con paciencia y unos días mejor que otros. "Alguien" me dijo que algún cambio habrá, lo que no se sabe, o no me dicen, es cuando. ¿Enero, febrero, marzo....? Gracias. Besos

    Por Anonymous María, a las 9:03 p. m.  

  • Joder tío... qué post tan bonito.
    Yo de mayor quiero ser como tú.
    Siempre he pensado que "lo que no se da, se pierde". Y creo que he escrito bastante sobre ello. La verdad es que morirse con cosas dentro, sin haberlas entregado, es una tragedia.
    Creo que todos deberíamos luchar para que nuestras vidas tomaran ese camino alternativo que propones. Tendría que dejar de parecernos chistoso y utópico.
    Estoy tan harto de los comportamientos establecidos, de lo politicamente correcto, de lo que "debería ser", de lo normal... Es todo una mentira para que no seamos felices...
    Deberíamos dejar libres nuestros sentimientos. A tomar por culo lo de ir poco a poco, a la mierda con la vergüenza y el miedo a las opiniones de los demás.
    La gente debería follar más en los asientos traseros de los coches... que están para algo.

    Un abrazo, hermano.

    Por Blogger Kurdo, a las 9:21 a. m.  

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