Mol, life and so on

martes, julio 07, 2009

Una de esas veces


Anoche volvió a repetirse después de varios años. No lo entiendo. Llevaba todo el día sin ganas de comer... pero bien, dentro de lo que cabe. Estuve bien en el gym, bien por el centro de Sevilla, bien en casa. Me acosté. Y de repente, empezó a brotar un sudor que se volvía gélido por el efecto del aire acondicionado. Sentí que la humedad recubría los gemelos, los pies, las nalgas, la espalda... 01:30h. Me temblaba el cuerpo, la boca, sentía escalofríos... un miedo irrefrenable, una pérdida casi infantil del control: del autocontrol.

¿Pero por qué? ¿Qué me pasa? Muy sencillo: ayer, por primera vez en mucho tiempo, experimenté esa sensación de que el suelo desaparece bajo mis pies. 02:15h. Eso, a mí, me pasa muy pocas veces... y no me gusta nada. No juego bien en esa superficie... me aterra hasta empuñar la raqueta. Fui al baño, traté de tranquilizarme. Recordé aquellos días en Cataluña previos a mi última estancia en Estambul... Palpé la soledad. Sentí que las valerianas servirían de poco, no era cuestión pirulera. Miré hacia el verano, analicé mis planes para hoy, los resultados y el compromiso que implican diversas facetas de mi vida... levanté la mirada hacia el futuro más inmediato... 03:00h... Temí. Temí temer. Temí seguir perdiendo el control. Volvió el miedo, inspiré con fuerzas... Un poco mejor, parece. Dormí, apenas veinte minutos.

03:30h. Me desperté sobresaltado. Llegaba la avalancha. Trabajo, madre, pareja, casa, estanterías, master... master, estanterías, casa, pareja, madre, trabajo... perros que ladran a deshora... y yo, yo, yo, siempre yo. Yo. Yo y mi intensa manera de analizar el mundo. Mi mundo. 04:00h. ¿Qué quiero? ¿Qué me apetecería estar haciendo ahora mismo? Nada. ¿Nada? Ummm... bueno, tal vez... desaparecer. O como decían en la peli del viernes: aparecer. 04:40. ¿Aparecer? Aparecieron, en mi cabeza, fantasmas y sensaciones que creí desterradas desde hace por lo menos veinte años. O quizá veinticinco. Ese miedo a que me preguntaran en clase sin saber la lección, ese pánico a que me pillaran sin los deberes hechos... pero, ¿por qué ayer? ¿No será porque en el fondo pienso demasiado en no defraudar a los demás, como no quería defraudar a Don Alonso, el profe de matemáticas? ¿Y los demás, acaso se preocupan por no defraudarme a mí? ¿Quiénes, y en qué orden? Al final concluí que, en efecto, defraudo... y me defraudan. Vamos, que somos humanos, y que parece que a veces eso me chirría. Será porque tengo madera de ángel :-D Encendí la luz. Tampoco tenía ganas de leer. La apagué.

05:30h. Tú verás, pero en un rato suena el despertador. Y tú aquí, ansioso y sudoroso. Volví a ir al baño. Entraba luz por el balcón, me molestaba para dormir. Pero no quería bajar la persiana: en el fondo, sentir esas briznas de luz me reconciliaba con el mundo. Lola, ¿dónde estás cuando te necesito? A lo peor tengo que llamarte, aunque sea para charlar un rato. Al fin y al cabo, puede que sólo necesite hablar. Ojalá. A lo peor estás de vacaciones. Tuve la tentación de comprobar si el Lexatin estaba caducado... pero me negué. Al menos, anoche. Mejor, esas cápsulas de omega3 que me regaló Chema. O un poco de luz. O un paseo por el río. O llenarle las ruedas a la bici. O un café con algún amigo, aunque esto sea cada vez más difícil, por ellos y por mí...

Chema, los amigos... Mejor. Dormí. Soñé algo extraño. Había una escalera para subir a una especie de azotea inestable y sucia, como un palomar. Allí estaban Ito, Adrián... Había más gente, pero no recuerdo quiénes eran. Puede que en el fondo no hubiera sido para tanto. En apenas unos minutos, creo, sonó el despertador. Me resistí, ahora que todo estaba encarrilado... Pero no. Puse los pies en el suelo como un zombi, y me fui directo a por cafeína. Mi dosis, hoy más necesaria que nunca. Salí a la calle, y la brisa mañanera me avergonzó. "Si existe esta sensación tan agradable, tan natural, ¿quién puede ser tan capullo para pasar una noche terrorífica?". Subí al coche, más atento que nunca a no salirme del carril. Llegué al trabajo, más o menos bien, más o menos tranquilo. De repente, el corazón me dio una punzada, empezó a dolerme el pecho y volvieron los miedos irreprimibles. Hace apenas una hora.

No sé qué necesito. Tampoco lo que quiero. Ni siquiera tengo claro lo que no quiero. Simplemente, camino. Sigo el sendero. No soy consciente de qué me pasa: ¿un espejismo? ¿la materialización de esa pesimista y jodida teoría del eterno retorno? No sé si irme al centro cuando salga del curro y comer por ahí. No tengo ganas de comer. Tal vez estaría bien tomar cafelito en el centro... y puede que no sea buena idea meterme en casa a estudiar en cuanto salga de la oficina...

Sea como sea, me asusta pensar que, hoy, también volverá a anochecer...

...anda que estoy yo bueno :-/

8 Comentarios:

  • podrás, carlitos, podrás... si quieres, podrás. ánimos, y muchos besos. te enviaré energía desde el laberinto

    Por Blogger Vulcano Lover, a las 10:40 a. m.  

  • Me uno a la oleada de besos, muchos desde el norte... a ver si entre todos te damos algo de ánimos.... y piensa que si sientes que el suelo desaparece bajo tus pies, tienes un montón de manos amigas para sujetarte y no hundirte!

    Por Blogger Mugalari, a las 1:59 p. m.  

  • El café ya lo tienes garantizado. Ahora nos vemos.

    Por Anonymous Manu, a las 6:06 p. m.  

  • Padre, por Dios, ya está bien de asustarme!!! Que te estoy leyendo y se me está encogiendo el corazón y el estómago.

    Yo también sirvo para ese cafelito? Me busco la vida, dejo al niño con quien sea. Por favor, que alguien se acuerde de una vez de mí cuando necesite una mano amiga!!

    Aunque sirva de poco, recordarte que te quiero. Y tranquilo, que todo pasa. Un besazo.

    Por Anonymous madre, a las 8:44 a. m.  

  • No te había leído ayer. Ánimo. No sé lo que pasa en los últimos dos meses, pero todo el mundo a mi alrededor está igual. Para una sesión de psicoanálisis colectiva nos harán buen precio?

    Por Blogger mikgel, a las 7:24 p. m.  

  • Me parece que le das demasiadas vueltas al tarro y eres demasiado exigente contigo mismo. Creo que en general cumples decentemente todos los papeles que tienes que desempeñar en la vida: hijo, pareja, amigo, currante, estudiante... No hay nada que temer, simplemente tienes que ser un poco más permisivo contigo mismo: un exceso de autoexigencia sólo lleva a noches terroríficas, a tentaciones de recurrir al Lexatin y a todo lo demás que has descrito en ese frenético post en el que (aunque no te lo creas) todos nos hemos visto reflejados de un modo u otro (¿a quién no le han dado las 5:30 de la mañana dándole vueltas al coco y sabiendo que el despertador sonará en breve?).
    Por cierto, un par de cosas: ¿qué significa lo del palomar sucio? ¡me desconcierta! (habrá que recurrir a Freud); y una cosa más: ¡qué horterada lo del gym!

    Besos.

    AMPARO.

    Por Anonymous Anónimo, a las 1:34 a. m.  

  • respirar hondo, mirar al cielo y ver que somos algo excepcional en el cosmos, y empezar a solucionar los problemas desde la tranquilidad de que si queremos, podemos

    Por Anonymous pablo, a las 2:15 p. m.  

  • sabes q no soy una habitual, pero me uno a la causa, sobretodo porque todos hemos pasado por eso alguna vez..

    Además del café tenemos pendiente la gofretada!

    Ana ( la mitad de cocogugua)

    Por Anonymous Anónimo, a las 12:00 a. m.  

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